Una misma revolución, dos imaginarios distintos
Del 5 al 7 de marzo de 2026, la Sede Universitaria Ciudad de Alicante acogió el II Encuentro Internacional de Sociología «Pensar y sentir el futuro. Entre la memoria y la esperanza», organizado por la Universidad de Alicante. Más de 60 investigadores de Europa, Estados Unidos, China y África se dieron cita para analizar los grandes desafíos globales: un congreso con diez conferencias plenarias, dos mesas redondas y cincuenta presentaciones internacionales, impulsado y dirigido por Juan Antonio Roche, Catedrático de Sociología de la Cultura y de las Artes en la Universidad de Alicante.
La inteligencia artificial no es solo una cuestión técnica, es también una cuestión cultural. Y eso quedó en evidencia durante la mesa redonda –«El futuro ya está aquí»– en la que participaron Felisa-Zhang Jingting , Universidad de Estudios Internacionales de Shanghái, China, José Luis Figuero Aguilar, General de División · General Jefe del Servicio Histórico y Cultural del Ejército del Aire, Christian Oltra Algado, Investigador titular CIEMAT · Autor de El futuro de la población, y Andrés Pedreño Muñoz, Ex-Rector Universidad de Alicante · Cofundador OST Torre Juana.

La profesora Felisa-Zhang Jingting, coordinadora de la sesión y ponente por la Universidad de Estudios Internacionales de Shanghái, ofreció una perspectiva que pocas veces tiene espacio en los foros tecnológicos europeos: la visión china del futuro digital, hecha de estética, comunidad y esperanza colectiva.
Mientras Occidente debate entre la regulación y la competitividad, China construye un imaginario diferente. No mejor ni peor, sino genuinamente otro. Y comprender esa diferencia es, quizás, uno de los ejercicios más urgentes del presente.
En la China contemporánea, el futuro se ha convertido en un espacio simbólico donde convergen la esperanza colectiva, la innovación tecnológica y la sensibilidad estética.
La propuesta de Zhang Jingting: la tecnología como vínculo afectivo, no como instrumento
La tesis central de Felisa-Zhang Jingting parte de una premisa provocadora: en China, la tecnología —incluida la inteligencia artificial— no se vive principalmente como una herramienta de productividad ni como un riesgo que gestionar. Se vive como un medio de conexión afectiva y simbólica entre individuos y comunidad. Esta distinción, aparentemente filosófica, tiene consecuencias profundamente prácticas.
Desde un enfoque sociológico y cultural, la profesora Zhang analiza cómo las transformaciones digitales —desde la IA hasta la realidad virtual— están configurando nuevos modos de imaginar el porvenir en China, al tiempo que reconfiguran la relación entre arte, cuerpo y emoción. Las prácticas artísticas que emergen en este contexto revelan lo que ella denomina una «estética de la esperanza»: una forma de procesar la modernidad acelerada sin abandonar la tradición espiritual.
En la era de la mediatización profunda, argumenta Zhang Jingting, la creatividad artística en China actúa como una forma de resistencia emocional. El arte tecnológicamente mediado no solo refleja la ansiedad del presente, sino que también encarna la posibilidad de una civilización donde el progreso material se acompaña de un renacimiento ético y espiritual.
La tecnología deja de ser un mero instrumento para convertirse en un medio de conexión afectiva y simbólica entre individuos y comunidad. El arte mediado tecnológicamente encarna la posibilidad de un renacimiento ético y espiritual.
Dos formas de imaginar el futuro tecnológico
Visión China
- Relación con la IA. Vínculo afectivo y simbólico. La tecnología como extensión de la comunidad y la tradición espiritual.
- Imaginario predominante. Esperanza colectiva. El futuro como espacio de convergencia entre innovación, estética y sentido de pertenencia.
- Papel del arte. Resistencia emocional y reconstrucción del futuro. El arte digital como diálogo entre modernidad tecnológica y tradición.
- Marco regulatorio. Integración dentro de un proyecto civilizatorio más amplio, con énfasis en la cohesión social y los valores colectivos.
- Horizonte. Renacimiento ético-espiritual acompañando al progreso material. IA como vía de conexión profunda entre personas.
Visión Occidental / Europea
- Relación con la IA. Herramienta productiva y factor de competitividad económica. Foco en el individuo y sus derechos frente a la tecnología.
- Imaginario predominante. Tensión entre innovación y riesgo. El futuro como desafío que regular y gobernar desde marcos éticos y legales.
- Papel del arte. Expresión crítica o ilustrativa. El arte como espejo de las contradicciones del progreso tecnológico.
- Marco regulatorio. Regulación como prioridad (AI Act europeo). Riesgo de que la regulación frene la capacidad de innovación y desarrollo propio.
- Horizonte. IA centrada en el ser humano, sostenible y abierta. Soberanía tecnológica como condición para la autonomía estratégica.
El dilema europeo ante una pugna que ya ha empezado
El diagnóstico de Andrés Pedreño Muñoz, ex-rector de la Universidad de Alicante y cofundador de Torre Juana OST, ponía el dedo en la llaga desde la perspectiva europea: mientras Estados Unidos y China compiten por el liderazgo tecnológico global, Europa se debate entre su voluntad reguladora y su necesidad urgente de innovar. La fragmentación normativa, la escasez de inversión y el exceso burocrático frenan lo que podría ser una ventaja diferencial: una visión humanista y ética de la inteligencia artificial.
Pero aquí emerge una paradoja fascinante: esa «visión humanista» que Europa reivindica como seña de identidad tiene, en el caso chino, una expresión radicalmente diferente. No es que China ignore la dimensión humana de la tecnología – todo lo contrario. La diferencia está en el tipo de humanismo que se proyecta: uno más colectivo, más enraizado en la continuidad cultural, más abierto a integrar lo espiritual con lo digital.
La tecnología como nuevo campo de batalla estratégico
El General de División José Luis Figuero Aguilar completó el cuadro desde la perspectiva de la seguridad y la defensa, recordando que la pugna tecnológica entre potencias no es solo económica sino también geopolítica en el sentido más clásico. La tecnología transforma la contestación política y la dinámica de poder de formas que apenas comenzamos a comprender. La fractura de la gobernanza global y de los acuerdos normativos internacionales es, en parte, consecuencia de visiones del futuro tan distintas como las que se pusieron sobre la mesa en esta sesión.
El futuro no es uno solo
Tal ve lo más valioso que dejó la mesa redonda coordinada por Felisa-Zhang Jingting fue, quizás, la constatación de que el debate sobre la inteligencia artificial y el futuro tecnológico necesita más voces que también hablen de esperanza y de cómo las culturas imaginar el porvenir. Mientras Occidente debate sus marcos normativos, China construye una «estética de la esperanza» donde la IA es parte de un proyecto civilizatorio de largo alcance. Entender esa diferencia – sin caer ni en la ingenuidad ni en el miedo- es el primer paso para cualquier diálogo global.