Especialistas en tecnología, innovación y gestión reunidos en Madrid coincidieron en que la Inteligencia Artificial ha dejado de ser una tendencia futura para convertirse en una realidad estratégica e inmediata. La jornada “Inteligencia Artificial en la cadena de valor del vino”, organizada por Mercados del Vino y la Distribución y celebrada este martes en la sede del Banco Santander en Madrid, reunió a expertos, investigadores y responsables empresariales para analizar el impacto de la IA en este sector y cómo aprovechar las oportunidades.

Se debatió cómo esta tecnología puede transformar de manera integral toda la cadena de valor del vino, mejorando la competitividad, la sostenibilidad y la toma de decisiones desde el cuidado del viñedo hasta la comercialización y la relación con el consumidor final. Sin embargo, el gran reto del sector vitivinícola radica en aprender a adoptar estas herramientas mediante la formación y la experimentación, asegurando que las empresas mantengan el control de su conocimiento y de sus datos.

A lo largo del encuentro se analizaron los principales desafíos organizativos, entre los que destacan el desfase entre el rápido avance tecnológico y la capacidad de adaptación de las empresas, así como el riesgo de la concentración de la IA en pocos actores del mercado. Los expertos señalaron que el enfoque actual no se centra en la automatización total con robots humanoides, sino en el uso de la tecnología para la captura y explotación inteligente de datos. Para superar barreras como el miedo al desempleo o el exceso de expectativas infundadas, se enfatizó la necesidad de impulsar un cambio cultural y de contar con profesionales capaces de integrar la IA con sentido en cada área específica de negocio.

Andrés Pedreño, Presidente de 1MillionBot participó en la primera mesa del encuentro junto a los ponentes Richard Benjamins, co-founder and CEO of the Spanish observatory for ethical and social impacts of AI (OdiseIA) y Óscar de la Torre, asesor senior en Arcano Research. La mesa moderada por el periodista Jorge Morla, estuvo centrada en el papel de la tecnología como elemento de competitividad.

Pedreño defendió una visión abierta e innovadora al asegurar que “El verdadero peligro con la Inteligencia Artificial no es lo que pueda pasar si la usamos, sino el quedarnos atrás por miedo. El riesgo real es no desarrollarla. Las empresas y organizaciones tienen que perder el temor inicial, lanzarse a experimentar y entender que la tecnología es un proceso de aprendizaje continuo. Hay que crear una cultura de prueba y adaptación; solo así seremos competitivos.”, instando a las empresas a perder el miedo y generar una cultura de adaptación.

Benjamins advirtió que “la hiperconcentración de la IA en pocas manos es un riesgo” para la gobernanza y el acceso al conocimiento. Según Benjamins «necesitamos una IA responsable. Eso implica que las empresas implementen modelos de gobernanza internos estrictos y que los gobiernos garanticen un ecosistema abierto y equilibrado. Solo mediante un uso ético y una regulación inteligente conseguiremos que los datos y los algoritmos trabajen para el beneficio de toda la sociedad y no de unos pocos.»

Por su parte De la Torre llamó la atención sobre la brecha de implantación señalando que el gran peligro actual es el inmovilismo. Hay una brecha enorme entre la velocidad a la que evoluciona esta tecnología y el ritmo al que las empresas la están integrando en sus operaciones. Muchas compañías están demasiado paradas por miedo o por dudas con la seguridad. El reto está en acelerar esa transición digital, perder la parálisis, pero haciéndolo con una estrategia de gobernanza y ciberseguridad muy clara”.

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