Andrés Pedreño, cofundador de Torre Juana OST, analiza la transición hacia una Inteligencia Artificial resolutiva en la Universitat de València
La Inteligencia Artificial ya no se limita a ejecutar instrucciones, sino que ha comenzado a participar activamente en cómo se toman las decisiones. Esta fue una de las conclusiones de la reciente intervención de Andrés Pedreño Muñoz, cofundador de Torre Juana OST IA Hub, en el programa formativo «Qui pot ser empresari?».

El evento tuvo lugar en el marco de las actividades de la Càtedra de Cultura Empresarial de la Universitat de València, una iniciativa que desde el año 2000 acerca a estudiantes y titulados universitarios a la realidad empresarial a través de las experiencias de destacados profesionales y directivos de la Comunidad Valenciana.
Pedreño explicó cómo estamos evolucionando desde la automatización clásica hacia sistemas digitales con un nivel de autonomía cada vez mayor. Según expuso, la IA está dejando de ser únicamente «generativa» para acercarse a un enfoque «resolutivo». En este nuevo escenario destacan los agentes inteligentes que no solo ofrecen respuestas, sino que son capaces de encadenar acciones, coordinar diferentes tareas y ejecutar flujos de trabajo completos. Estos avances impulsan conceptos como el vibe coding y la orquestación multiagente, apuntando hacia sistemas que ya operan como verdaderos equipos digitales.
La sesión también contó con la participación de Rubén Ruiz, Principal AI Scientist en Amazon Web Services (AWS), quien centró su intervención en la base tecnológica que hace posible esta evolución. Ruiz destacó que la nube ha dejado de ser una infraestructura pasiva para convertirse en un entorno dinámico, el cual resulta fundamental para que estos nuevos sistemas inteligentes puedan escalar, adaptarse y operar en tiempo real.
El principal mensaje de este encuentro es que el ecosistema empresarial e innovador está empezando a delegar partes importantes del proceso de decisión en sistemas digitales autónomos. Lejos de ser una amenaza, este avance no elimina el papel humano, sino que lo redefine por completo. El futuro requerirá menos ejecución de tareas rutinarias y mucha más capacidad de diseño y orquestación de sistemas.