El futuro de la Inteligencia Artificial se ha abierto un hueco en el Anuario 2019 de El Independiente, el diario online que dirige Casimiro García Abadillo,

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Con una cuidada edición, abre el anuario la Carta del Director «Tres años de periodismo, tres años de vértigo», con la participación de numerosas firmas dan un repaso a la realidad política y económica de nuestro país.

La Inteligencia Artificial cuenta con las contribuciones de Miguel Fitter («Hacia una política nacional de la IA») y Andrés Pedreño («El futuro de la IA»). Reproducimos este último artículo a continuación.

El futuro de la IA

El año 2019 ha consolidado a la Inteligencia Artificial (IA) como la tecnología que más impacto está llamada a tener en nuestras vidas.  Todos los países, sectores y empresas intentan posicionarse estratégicamente para aprovechar su potencial o minimizar su capacidad disruptiva.  

Se pronostica que al finalizar 2019 el gasto mundial en sistemas de Inteligencia Artificial alcanzará los 35.8 mil millones de dólares en 2019, con un aumento del 44% con respecto a 2018, y más del doble (79.2 mil millones) en 2022.

Pero la distribución del liderazgo mundial en IA empieza a ser muy desigual y preocupante. En el año 2019 se ha confirmado a China como potencia destacada en Inteligencia Artificial, seguida de Estados Unidos. Además las expectativas futuras no hacen sino incrementar la brecha.  China espera un aumento del PIB de hasta el 26 por ciento para 2030; a distancia, América del Norte con el 14 por ciento. Juntos, representarán casi el 70 por ciento del impacto económico global de IA. La Unión Europea queda muy rezagada y lo quedará aún más con la segregación del Reino Unido, país que encabeza la IA en Europa en todos los indicadores.

Como aspecto agravante adicional, en la Unión Europea se han generado normativas muy restrictivas e ineficientes sobre datos -la materia prima fundamental de la IA- y se ha propiciado una cultura proteccionista, tendente destacar los riesgos y perjuicios de la IA frente a otros países que, ponderándolos, llevan a cabo apuestas ambiciosas tanto en el sector público como privado. 

La IA empieza a tener un impacto relevante en sectores como los servicios financieros, la atención médica, o el comercio minorista, la logística o la personalización de los servicios. El retraso digital relativo de estos sectores, por ejemplo de la banca tradicional, en Europa puede generar disrupciones importantes de la mano de gigantes tecnológicos (Amazon, Apple, Google, Facebook…).

La situación de España en 2019 puede calificarse de “año perdido”. La provisionalidad del gobierno actual y los periodos electorales han propiciado que España sea el único país importante en el ámbito mundial que carece de apuesta y estrategia en Inteligencia Artificial al día de hoy.  El Libro Blanco del Big data e IA del anterior gobierno de Rajoy estaba prácticamente concluido por un grupo de expertos, entre los que se me incluía, a mediados de 2018. 

Esto ha propiciado que algunas comunidades autónomas, como Cataluña o la Comunidad Valenciana se hayan adelantado al propio Gobierno español. La Comunidad Valenciana lo ha hecho además con un planteamiento avanzado gestionado desde la propia Presidencia de la Generalitat y como una de la sus apuestas más relevantes.

Hoy se percibe con más claridad que la IA está llamada a ser la tecnología capaz de afrontar los problemas más complejos a los que se enfrenta la humanidad, desde el cambio climático, la comprensión de los ecosistemas de nuestro planeta, enfermedades como el cáncer o la automatización de muchos procesos repetitivos, desde la conducción autónoma, la logística y almacenaje o muchos procesos industriales, agrícolas o incluso terciarios.

España necesita sumar el concurso del talento investigador, empresas y startups y una cultura ciudadana educada en las potencialidades y riesgos de la IA. Sin estas sumas las perspectivas de 2020 confirmarán y profundizarán la brecha actual.