Jorge Padilla, presidente de Compass Lexecon EMEA, Miembro del Patronato de la Fundación Fide, Fundación Dadóris y Fundación Jorge Padilla Blanco y Andrés Pedreño Muñoz, fundador de Torre Juana OST y Presidente de 1MillionBot, fueron los protagonistas del Foro Odisea Siglo XXI (Ciclo Hay Futuro), organizado por Fundación Fide, el objetivo de este foro es analizar los cambios profundos del siglo XXI desde una perspectiva constructiva y de «optimismo moderado». En esta ocasión la sesión llevaba por título «Una visión optimista sobre la Inteligencia Artificial»

El mensaje central fue claro por parte de los participantes, la inacción ante la Inteligencia Artificial (IA) no es una postura de cautela, sino un riesgo estratégico que ya está provocando ineficiencias críticas y una pérdida de competitividad en el tejido empresarial europeo frente a las potencias de EE. UU. y China.

Andrés Pedreño hizo especial hincapié en la necesidad de una «regulación eficiente», advirtiendo que Europa corre el riesgo de regular sobre el miedo en lugar de sobre la oportunidad. Para el ponente, una normativa excesivamente preventiva o burocrática actúa como una barrera de entrada para la innovación, limitando el desarrollo de tecnologías clave como la IA agéntica, la cognitiva y la física. Pedreño defiende que el marco legal debe ser lo suficientemente ágil para permitir que las empresas experimenten y escalen, evitando que el «AI Act» se convierta en un freno que ensanche aún más la brecha tecnológica con el exterior, comprometiendo la autonomía estratégica del continente.

Por su parte, Jorge Padilla aportó una visión técnica centrada en la economía de la competencia y el impacto de mercado. Padilla ha sostenido en diversos foros que la IA tiene el potencial de redefinir las estructuras de mercado, pero que su adopción asimétrica puede consolidar monopolios si no se facilita un acceso equitativo a la tecnología y al talento. En el contexto de esta sesión, su análisis refuerza la idea de que la competitividad europea depende de un equilibrio fino: fomentar la competencia mediante la innovación abierta mientras se vigilan los riesgos de concentración que podrían asfixiar a las startups locales y a los modelos de negocio tradicionales en transición.

El debate también vinculó la adopción tecnológica con la reforma de los modelos formativos y educativos. Los ponentes coincidieron en que la productividad y el crecimiento no vendrán solo de la implementación de herramientas, sino de una transformación profunda del capital humano. Es imperativo desarrollar sistemas educativos que no solo enseñen a utilizar la IA, sino que preparen a los profesionales para trabajar de forma colaborativa con sistemas agénticos y físicos, maximizando los beneficios económicos y minimizando los riesgos de exclusión en un mercado laboral en constante mutación.

La sesión concluyó con una reflexión sobre las vías que tiene Europa para reengancharse al liderazgo mundial. Se identificó que la solución pasa por una apuesta decidida por la soberanía tecnológica, reduciendo el «gap» actual mediante el apoyo a ecosistemas de innovación que permitan escalar soluciones industriales propias. Solo mediante una visión optimista, pero fundamentada en la acción inmediata y una regulación que incentive el progreso, podrá Europa recuperar su posición como actor protagonista en el nuevo orden digital global.

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