Ester Martínez, directora y presentadora del podcast «Mind In Black» ha entrevistado a Luis Martín, cofundador de Warmind LABS y Binomial C&D donde desglosa una visión que se aleja del optimismo comercial para adentrarse en lo que él denomina «el lado oscuro de la IA».
Frente al hype actual de los modelos de lenguaje, Martín es tajante: herramientas como ChatGPT son, en su opinión, «juguetes» o «loros estocásticos». Su trabajo se sitúa en una escala distinta: el desarrollo de sistemas de razonamiento complejo basados en modelos bioneurocognitivos. Estos sistemas no se limitan a predecir la siguiente palabra, sino que emulan los procesos de inducción, deducción y abducción humana para la toma de decisiones críticas en entornos de alta incertidumbre.
Uno de los puntos más interesantes de la charla es el análisis de la IA en el ámbito militar. Martín, quien ha trabajado estrechamente con agencias de seguridad nacional, advierte que ya nos encontramos en una Guerra Fría 2.0. Desde centros de mando autónomos capaces de decidir estrategias en milisegundos hasta el uso de armas neurocognitivas, la IA ha dejado de ser una promesa de ciencia ficción para convertirse en el eje de la disuasión moderna. Según el experto, la carrera armamentística es «loca e imparable», situando a la tecnología en el centro de una confrontación global inminente.
Más allá de los algoritmos, la entrevista explora la reestructuración cognitiva. Martín plantea un futuro de «ecosistemas inteligentes duales» donde la máquina y el humano trabajan sinérgicamente. No obstante, este avance no viene sin un precio: la posibilidad de «artificializar» el cerebro humano mediante entrenamiento andragógico y bioquímica para optimizar el rendimiento, lo que abre debates éticos profundos sobre nuestra propia identidad.
A pesar de ser un pionero, Martín se define como un neoludita que valora la libertad individual y el humanismo por encima de la implementación tecnológica masiva. Critica con dureza la fuga de talento en Europa y la falta de una apuesta decidida por la innovación soberana frente a los gigantes de EE.UU. y China.
La entrevista concluye con un recordatorio esencial para cualquier hub tecnológico: la técnica debe estar al servicio de la vida. Como reza la frase que preside el cierre del encuentro: «En un mundo lleno de IA, sé humano».