Apartado del libro: «Europa frente a Estados Unidos y China: prevenir el declive en la era de la Inteligencia Artificial«.
Autores: Luis Moreno y Andrés Pedreño. 
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La que fue la China imperial de la dinastía Qing (1912)  controló y  suprimió Covid-19 con inteligencia artificial y big data. Lo hizo en un tiempo récord (semanas) con medidas que en Occidente parecieron muy drásticas pero dieron al resto del mundo muestra de su capacidad de control y liderazgo tecnológico.

Las autoridades chinas rastrearon cientos de millones de teléfonos inteligentes para obtener la información necesaria para contener el brote. “Los algoritmos del gobierno chino estimaron la probabilidad de que un vecindario determinado o incluso un individuo estuviera expuesto a Covid-19 haciendo coincidir la ubicación de los teléfonos inteligentes con la localización conocidas de individuos o grupos infectados. Las autoridades utilizaron esta información para asignar los recursos médicos disponibles de la manera más eficiente, por ejemplo, dirigiendo las pruebas del virus a sujetos de alto riesgo identificados por el algoritmo de inteligencia artificial” Ver aquí.

Todos los teléfonos inteligentes con GPS habilitado proporcionan a los proveedores de telecomunicaciones un registro preciso del itinerario de cada usuario. Los usuarios de teléfonos inteligentes en los Estados Unidos y Europa pueden acceder a sus propios datos, pero las leyes de privacidad impiden que los gobiernos recopilen y exploten estos datos” . 

Taiwán

Muchos países asiáticos siguieron en mayor o menor medida un modelo donde las tecnologías digitales y en concreto la IA desempeñaron un papel fundamental. Según el Stanford Health Policy Taiwán -a solo 81 millas de la costa de China continental-  se esperaba que fuera fuertemente afectado por el coronavirus, pero el hecho es que logró  evitar que sus 23 millones de ciudadanos, a pesar de que cientos de miles de ellos trabajan y residen en China, se contagiaran del COVID-19.

El gobierno de Taiwán estableció el Centro Nacional de Comando de Salud (NHCC) que surgió tras su experiencia con el SARS. Este centro utilizó diversas medidas combinadas, donde la tecnología jugó un papel fundamental. Por ejemplo, para la identificación de casos se utilizó big data e IA. Taiwán integró su base de datos nacional de seguros de salud con su base de datos de inmigración y aduanas para la creación del big data que utilizó en sus análisis. Esto les permitió la identificación de casos tempranos al generar alertas en tiempo real durante una visita clínica,  basándose en el historial de viaje y los síntomas clínicos.  El éxito de Taiwán ha llevado a un conjunto de expertos a proponer a Estados Unidos el seguimiento de este modelo. 

Corea de Sur

Corea del Sur también siguió un modelo basado en la tecnología y la realización de un gran número de test realizados de forma muy eficiente. La información como factor clave.. El Ministerio de Sanidadcoreano creó un registro en internet en el que cada persona con síntomas introducía su información personal y esperaba a recibir una cita para ser examinada, evitando que los hospitales terminaran colapsados y saturados.

Europa y el coronavirus

En Madrid coincidiendo con el control en China de la pandemia,  nos mandaban fotos de la calle en las que se veían a familias vestidas como “marcianos” con capucha, mascarilla y guantes de cirujano e imágenes de supermercados con las estanterías vacías. A la mañana siguiente las Bolsas de Valores de todo el mundo se hundían. Los gobiernos empezaron a decretar medidas excepcionales como la supresión de las clases en colegios y universidades. Después vendrían instrucciones para dejar abiertas solo farmacias y centros de alimentación. Unos pocos días antes Italia entera quedaba confinada a modo de prisión. El Gobierno italiano dictaba medidas de aislamiento por el Covid-19 a todo su territorio. Se registraban los primeros motines en las prisiones con fugas y muertes. Las noticias en las televisiones de ambos países reportaban centros de atención sanitaria desbordados. El presidente norteamericano Trump, para completar el cuadro, mientras pedía auxilio al Silicon Valley, tomaba la medida de suspender todos los vuelos procedentes de países de la UE, iniciativa que fue seguida por un gran número de países.

En Pekín, en total hubo 435 contagios, 8 muertes en dos meses. En Madrid 1300 contagios y 35 muertes en una semana.

Pandemia vs privacidad

Si hubiéramos hecho una encuesta espontánea en la calle sobre si los ciudadanos hubieran preferido preservar su privacidad o disminuir las previsiones de contagio, muy mayoritariamente la opción elegida hubiera sido la segunda opción.  La privacidad pasa a un segundo plano cuando las personas ven en peligro su trabajo y su bienestar. 

Especialistas como Ricard Martínez, conscientes de la situación, reclaman una ética del uso de los datos para el bien común que implica la “gobernanza del modelo”. Según Nuria Oliver incluso si la mayor preocupación que puede suscitar el uso de los datos de móviles es la implicación en la privacidad esta preocupación debería ser mínima. “Hay numerosos proyectos por parte de distintos equipos académicos que demuestran que pueden analizarse datos de movilidad humana agregada preservando la privacidad. Este tipo de datos suelen analizarse siempre en modo agregado (es decir, agrupando datos de miles de personas, nunca a nivel individual) y pseudo-anonimizado (es decir, eliminando cualquier información personal)”. Y es que no era solo un debate sobre la privacidad sino de una sociedad y de sus gobiernos que no han visto en la tecnología su principal aliada.

El mundo ha llegado a un punto de inflexión. La entidad de la globalización y la complejidad de los problemas que nos afectan exigen soluciones digitales y administraciones eficientes. China y gran parte de Asia han marcado distancia con Estados Unidos y Europa. Como hemos insistido en este libro, el atraso y dependencia tecnológica tienen costes muy relevantes.