Partiendo del del hito que ha supuesto que una universidad que todos visualizamos como presencial como es la universidad de Cambridge haya anunciado que para el año 2021 sus clases pasarán a ser virtuales viene a ponernos encima de la mesa una reflexión que es el tipo de universidad a la que tenemos que aspirar en el futuro. Se han tenido que improvisar unas medidas, detectar nuevas necesidades y solventar algunos problemas en muy poco tiempo para poder dar el servicio a los alumnos en una situación crítica y permitir que los alumnos se hayan mantenido dentro de un sistema que les proporcionaba una cierta estabilidad

En esta transición obligada que no estaba prevista se han generado una serie de problemas y por otra parte se han generado un conjunto de potencialidades y ventajas.

La situación que se está viviendo no es fácil y probablemente nos hemos digitalizado todos mucho más en estos dos meses que en los últimos 5 años, porque la fuerza de la necesidad hace mucho. Nuestra idea es identificar los problemas que tiene la Universidad Española y aunque en concreto cada uno de los entrevistados se puede referir a su ámbito, también se puede generalizar. En estas conversaciones hablaremos sobre ¿Qué problemas genera esta transición que se ha producido entre el paso de la presencialidad a una virtualidad obligada? ¿Qué ventajas podemos sacar de esta virtualidad obligada? porque obviamente la digitalización tiene unas ventajas, ya hay universidades 100% digitales, recursos digitales extraordinariamente valiosos y además suponen una educación que en un mundo cada vez más digital.

Nuestra primera conversación/entrevista ha sido con Juan Ignacio Torregrosa, director de la EPS del campus de Alcoy que nos ha contado cómo han vivido esta situación, que retos han tenido que superar y cómo afrontan la llegada del nuevo curso.

Para empezar Jose Ignacio nos comenta que ha sido un gran cambio pero que está satisfecho con el resultado «No te acuestas presencial y te levantas online, aun así yo creo que se ha hecho bien y un día antes de empezar todo esto yo hubiese firmado estar como estamos, el volumen de trabajo ha sido muy alto, y el aprendizaje, porque hemos aprendido muchísimo, siempre se dice que en las crisis es cuando más se aprende con diferencia».

«Hemos avanzado en estos 2 meses de una forma extraordinaria en la toma de decisiones de la universidad, también es cierto que la necesidad hace virtud y se han hecho cosas que no hubiera pensado nunca que íbamos a ser capaces de hacer, esto ha tenido sus ventajas, hemos conseguido mantenernos ocupados nosotros y a nuestros alumnos y hemos conseguido una «normalidad» que en otros sitios ha sido muy complicado conseguir y no nos damos cuenta de que eso es un valor en sí mismo. Yo estoy muy satisfecho con la respuesta pero se pueden mejorar muchas cosas».

Audio con Juan Ignacio Torregrosa

Algunos extractos de la entrevista Juan Ignacio Torregrosa

¿Cuáles son los problemas más inmediatos que habéis tenido que solucionar? Y ¿Qué ventajas ha tenido adaptarse a los problemas que ha generado esta nueva situación del confinamiento y la ruptura de las clases presenciales?

El primer reto fue asumirlo, realmente hay una parte de duelo en todo esto y una resistencia para asumirlo…Hablamos mucho de la docencia, hablamos mucho de las clases pero yo recuerdo ese 16 de marzo la preocupación de cómo hacer que un grupo de funcionarios, que en nuestra escuela son 60 personas, pero en la universidad podían ser más de mil, se iba a a casa y se llevaba la administración a su casa con los ordenadores y teléfonos que tenían en casa y eso se hizo de una manera extremadamente ordenada y efectiva, cosa que a mi no me deja de sorprender, no por falta de confianza sino por la complejidad que suponía. En el ámbito puramente docente, el viernes 13 de marzo el profesorado ya estaba contactando con los alumnos para establecer, sin unas directrices especiales, sino usando en muchos casos el sentido común y la experiencia previa que algunos podían tener en esto y las herramientas de las que disponíamos, poniéndose de acuerdo para mantener una docencia o protodocencia virtual a distancia, y eso también ha sido posible, ambas cosas gracias a la enorme profesionalidad de al gente que forma parte de la universidad. Está claro que el 16 de marzo no éramos una universidad a distancia ni en teletrabajo ni en formación, pero si que había una clara tendencia a que esa curva de aprendizaje necesaria para ser lo que somos ahora empezaba subiendo exponencialmente como corresponde a esos momentos y daba muy buena sensación.

Han surgido muchísimas dudas, no sólo del ámbito pedagógico, también del ámbito jurídico, por ejemplo la protección de datos, no estamos preparados para esto, ¿cómo se gestiona la grabación de una clase? ¿cómo se gestiona la identidad de los alumnos en el aula? ¿cómo se gestiona la identidad de los alumnos en las pruebas de evaluación telemática? ¿puedo o no puedo pedir que me enseñen un DNI por la pantalla? Todo este tipo de cosas se han ido solucionando sobre la marcha porque no teníamos clara esa estructura jurídica porque no somos una universidad presencial, en su gran mayoría salvo la UNED, la universidad pública española no es una universidad presencial y ni lo era ni lo es.

Somos una universidad presencial adaptada a las restricciones sanitarias que nos imponen y eso hay que entenderlo como tal, no estamos haciendo teletrabajo, estamos trabajando de manera no presencial. Todas esas dificultades entrañan una sobrecarga en el ámbito jurídico y en la secretaría general de la universidad, una enorme carga académica, una carga extraordinaria en la parte de recursos humanos y gerencia y por otro lado el cuello de botella, que es normal, que conlleva ahora la desescalada. Esto supone un reto desde el punto de vista de prevención de riesgos laborales que es un reto enorme para todas la universidades, cómo retomar la nueva normalidad en unas condiciones de pandemia y para una institución de las características de la una universidad pública que tiene un volumen de gente importante, es el gran reto que tiene la universidad.

Si tuvieras ahora mismo que hacer un balance a la luz de esos retos que se han debido de afrontar ¿cuáles son los retos que se han superado de forma satisfactoria y qué otros retos crees que habría que mejorar? 

Uno de los grandes retos era el de seguir en comunicación directa con los estudiantes. En el campus de Alcoy nos planteamos una cosa que creo que es excepcional, porque lo he consultado con otros compañeros de todas España y no se ha dado y es que hemos llamado uno a uno a todos los estudiantes por teléfono para ver cómo estaban y que les faltaba para poder seguir la teledocencia.

Al final lo que hemos podido es detectar uno a uno los posibles problemas telemáticos, por ejemplo de brecha digital que se estaban dando y los hemos podido ir solucionando uno a uno. Hemos puesto en contacto a los servicios psicopedagógicos de la universidad con algunos estudiantes que declaraban tener algún problema más allá del estrictamente tecnológico, por soledad, por incapacidad de enfrentarse al problema. Este reto lo tenemos que seguir manteniendo porque no podemos abandonar a su suerte a la gente porque al final sólo «sobrevirirá» aquel que mejor adaptado y preparado esté y no necesariamente es el que se lo merece. La brecha digital del alumnado es fundamental resolverla, esto está identificado en primaria, en la ESO y en Bachiller pero yo creo que en el ámbito universitario es algo que está poco trabajado todavía y probablemente desde instancias más altas se debería tener en cuenta ante la nueva normativa.

Por otra parte está todo lo que conlleva la metodología docente, no es la misma forma de dar clase, la que se da de manera presencial que la que se tiene que dar a distancia y estamos aprendiendo la metodología docente en base a los conocimientos que pudiésemos tener previos y a la compartición de conocimiento entre el profesorado…La nueva normalidad no es la normalidad del 15 de marzo, será la normalidad de lo que tenga que venir y también hay un reto tecnológico además de metodológico que tenemos que aprender el profesorado y que tienen que aprender los alumnos.

Tenemos el gran reto sanitario, el gran reto de cómo en los próximos meses mantenemos una presencialidad que sea compatible con los riesgos de salud que conlleva la pandemia, tanto en el ámbito del profesorado y del PAS como en el ámbito del alumnado y cómo los grupos de riesgo que pueda haber en los distintos colectivos.

Está el reto colectivo de la universidad pública que es la de tener respuestas ágiles ante estas situaciones, yo creo que no somos ágiles, creo que ese reto lo tenemos que superar y creo que se tienen que generar certezas a partir de las incertezas porque se nos exige saber generarlas y creo que a estas alturas y voy a se crítico deberíamos tener ya un plan de lo que va a ser el año que viene que no sean declaraciones en prensa sino que sea un plan establecido en el cual digamos a los estudiantes que ya están intentando buscarse la vida de cara al año que viene o matriculándose en másters o buscando pisos de alquiler que es lo que va a pasar en septiembre, aunque sea para decirles «mira vamos a empezar de esta manera y ya veremos cómo continuamos» pero ciertas certezas las deberíamos generar.

Creo que lo peor es la incertidumbre y creo que está en manos de la universidad pública española el sistema universitario español debe poder organizarse para generar ciertas certidumbres que son muy necesarias, no sólo para los estudiantes sino también para el colectivo que trabajamos

A largo plazo hay un problema que es si consideramos que la inversión en educación superior es una inversión y no un gasto, ante una crisis económica como la que va a venir, la universidad tiene que ser capaz de demostrar que es útil a la sociedad y que las cosas que hace son para mejorar la vida de los ciudadanos porque el que tiene que financiarla al final es el ciudadano y le tiene que encontrar un valor, tenemos que saber hacerlo, demostrar que somos útiles, demostrar que mejoramos la vida de los ciudadanos y para demostrar que cuando vienen crisis como estas la universidad es una respuesta, es una herramienta fundamental para salir de ella.

Has citado brecha digital entre alumnos, quizá sea interesante ver si habéis identificado con cierta precisión, en que se materializa esa brecha, cuáles son los problemas a resolver tanto en alumnos como en profesores, porque imagino que profesores de distintas generaciones también tendrán sus problemas, cómo identificarías esta brecha, pensamos que tenemos alumnos digitales porque llevan un móvil pero luego cuándo van a recibir una docencia online se manifiestan muchas insuficiencias, ¿cómo la puedes describir?, porque creo que comprenderla también nos dice algo de la sociedad dónde estamos ¿Cómo describes esa brecha?

Es un tema complicado, si que es cierto que todos tenemos un móvil y para lo lúdico tenemos muy claro cómo utilizarlo pero para cuando requiere de una interacción que no es simplemente un recibir información o un comunicarse de manera lúdica sino que requiere también de utilizarlo para someterte también a un aprendizaje y después ser evaluado por ello la cosa cambia bastante. No es lo mismo poder ver vídeos por youtube y hablar por WhatsApp que tener una conexión que te permita seguir una clase síncrona y desde luego las metodologías de cómo se hace eso es junto con la tecnología muy importante, no por estar 2 horas hablando delante de una pantalla delante de una pantalla y una cámara van a poder transmitir lo que quieren y el alumno no va a aprender lo que yo quiero que aprenda, eso no se hace simplemente por eso, hay una curva de aprendizaje que hay que resolver.

La tecnología pueda ayudar a crear una verdadera red social en torno al estudiante que quiera aprender y también al profesorado y que tenga los mínimos necesarios para que se pueda llevar adelante el conocimiento necesario para poder utilizarlo y también la metodología para sacarlo partido, no es cuestión de que nos sentemos todos a ponernos el vídeo, también hay que ver la metodología para llevar a cabo este tipo de reuniones y de encuentros, favorecería mucho que el aprendizaje y la enseñanza fuera mucho mejor.

Los estudiantes en general creo que están acostumbrados, igual que nosotros a un contacto social que se pierde con esto y que hace que la universidad presencial sea muy importante y nos va a costar muchos adaptarnos a eso, creo que la información y la comunicación no es suficientemente buena se basa demasiado en correos electrónicos, en instrucciones en pdf, se tiene que trabajar más una comunicación más sencilla, la capacidad de comunicación personalizada es muy importante y esa se hace por medio de personas o por medio de sistemas que sean inteligentes, volvemos a la IA. Informamos de manera masiva y sin personalizar, el sistema no permite que eso se produzca, de ahí que pasáramos al sistema de llamadas para personalizar la atención, una instrucción se convierte en papel mojado a los cinco minutos de emitir la siguiente instrucción y una sobre otra al final yo he acumulado cientos de papeles que no soy capaz de recordar, si que recuerdo una conversación dónde me han aclarado el problema que yo tenía, en este espacio por ejemplo cosas como la IA destinada a responder cosas concretas por medio de los chatbots o de un profesor o de un auxiliar eso genera certidumbres, genera tranquilidad y una eficiencia en la comunicación y creo que esta parte es extremedamente importante.

Qué jeraquía establecerías en los diversos problemas que habéis tenido que abordar a efectos de identificarlos bien.

Llevarse la administración a casa y la docencia desde casa, poder impartir clases desde casa con los inconvenientes que eso tiene de esas brechas digitales que se producen en todas las familias, estos han sido dos de los retos más importantes y superarlos es decisivo.

Disponer de herramientas de formación a distancia. Poder atender los casos particulares de los alumnos que presentaban problemas, disponer de un sistema de prevención de riesgos que asegure que la desescalada presente y futura se va a poder hacer en condiciones. Y otro problema que yo creo que se ha superado con bastante éxito es cómo adaptar el sistema de toma de decisiones de la universidad tan matricial y complejo de una manera rápida y flexible hacia una situación tan cambiante como esta. Se han tomado decisiones muy importantes en muy poco tiempo y con el visto bueno de la comunidad universitaria que en otras condiciones no se habrían podido llevar adelante.

Un reto pendiente también, y que está por venir, son las inversiones económicas necesarias para la nueva normalidad.

¿Cómo habéis resuelto el tema de los exámenes?

La resolución consiste en cambiar un paradigma, nos hemos acostumbrado a un sistema que consiste en que el que el examen presencial tiene un valor muy alto y un porcentaje muy alto de la nota final donde se asegura la identidad del estudiante ¿Cómo se soluciona eso? Cambiando la metodología docente, haciéndola continua. Este es un reto que ahora en junio vamos a vivir y que es un reto muy complicado. De hecho el año que viene lo que estamos viendo es que cualquier escenario que se plantee haya la posibilidad de examinar de manera presencial ya que eso ha generado un gran estrés por parte del profesorado y los estudiantes que se han visto también muy estresados con este asunto, y es algo que sólo creo que se puede solucionar cambiando la forma de evaluar. Es uno de los grandes retos que tenemos en junio y sobre el que debemos reflexionar seriamente.

De cara a sistematizar lo que nos trasmites, que enseñanzas personales te llevas de estos 2 meses

Pues que la enseñanza telemática o la elaboración de productos de enseñanza online ha venido para quedarse con independencia de que la presencialidad vuelva a a ser del 100%.

Que la prevención de riesgos laborales en la universidad va a tener una importancia como nunca la ha tenido y que eso va a modificar cómo se comporta la universidad internamente.

Que las tecnologías de enseñanza a distancia van a sufrir, afortunadamente, una mejora como no la habían tenido en los diez años anteriores y que van a acompañar a la enseñanza futura.

La tecnología, la prevención de riesgos y la metodología mixta de docencia presencial dónde el valor que va a tener el alumno en el aula va a ir más allá de la clase magistral porque esos contenidos magistrales los vamos a impartir de otra manera, yo creo que esos son cosas que vamos a integrar en el ADN de lo que está por venir. Esto es una elucubración y como tal estará sujeta a que si repasamos este vídeo dentro de dos años probablemente pensemos «madre mía que equivocados estábamos», pero de alguna manera nuestra obligación es tener prospectiva y en eso es en lo que estamos.

Herramientas y recursos de aprendizaje ¿En qué porcentaje alumnos y profesores las están usando y sacando partido?

Esta pregunta me hace reflexionar, yo grabo todas mis clases, son dos horas de clase pero no se si son válidas después para el alumno que las tiene que visionar si no es capaz de encontrar el punto exacto dónde he dicho por ejemplo, cómo funciona el tratamiento biológico de una agua residual, y se tiene que ver las dos horas para encontrarlo. Yo no se cómo hacer posible esto si no es que yo divida el vídeo en trozos más pequeños y etiquetándolas convenientemente

Yo creo que habría que apostar porque nosotros como profesores le demos valor no sólo a lo que nosotros contamos sino a lo que cuentan otros. Estamos en el lo local, usamos la tecnología para afianzar lo local, afianzar mi clase, mis apuntes, afianzar el conocimiento del que yo dispongo como profesor pero no para para poner en contacto al estudiante con todo el conocimiento que hay que sería la manera de hacer mi producto universalizable, estamos reproduciendo lo local en lo tecnológico y eso no nos lleva a ningún lado, yo creo que precisamente lo que deberíamos de tender es a lo otro precisamente, a generar herramientas que sean de uso masivo, multitudinario y adaptable a cualquier perfil de estudiante.

Hay un montón de información que se está perdiendo y una de las formas que tenemos que ver es como almacenar esa información, nos vamos a encontrar con que tenemos que hacer una inversión de servidores, en la nube o dónde sea para que todo eso que la universidad española está generando se almacene en algún sitio durante un tiempo razonable y no se pierda y se pueda utilizar, hay que hacer Big data de todo eso, si realmente no sabemos sacarle partido pues es un problema muy importante, y al final eso se perderá si nadie excava y hace minería de esos datos, me parece fundamental que se aplicaran los principios de la IA y sacar partido a todo eso. Es como cuando la gente publicaba en revistas en papel que tu no veías y al final no te llegaban, no servían para nada.

Hoy leía que Ramón y Caja hizo una vacuna, pero la publicó en español y nadie se enteró en el mundo de que había desarrollado una vacuna, pues de nada me sirve a mi dar una clase si se va a quedar solo en la memoria de esos veinte alumnos que tengo hoy en clase, cuando tengo la oportunidad de tenerlo en un formato electrónico y poder sacarle partido a eso en algún momento, creo que eso ayudaría muchísimo en el futuro con independencia de las pandemias y es un reto yo creo tecnológico de primer nivel.

De cara al curso 2020-2021 ¿Cuál sería tu idea? Si lo pudieses planificar sin restricciones ¿Cómo quedaría reflejada esta experiencia tan intensa que estamos teniedno ¿Cómo queda la universidad? ¿Hay una reconversión o sólo ha sido un paréntesis?

La presencialidad es insustituible pero no cualquier presencialidad es deseable, hay que darle valor a la presencialidad y no todo lo que se hace en el aula tiene el mismo valor y eso nos debe de hacer reflexionar siempre no sólo en tiempos de pandemia. Debemos de planificar un sistema mixto dónde lo esencial, lo que se requiere para dar competencia a la presencialidad se intente mantener por encima de todo siempre y cuando las restricciones sanitarias lo permitan

Cuando hablo de que es lo esencial en el aula después nos debe de permitir a largo plazo seguir reflexionando sobre que cosas debemos ofrecer en el aula que si que son importantes y dan valor a la presencialidad y cuáles no, No digo que la pandemia sea el motor del cambio porque lo esencial lo estamos ahora discriminando de una urgencia de algo que nos viene dado pero si que tenemos que reflexionar y con esas tecnologías nuevas y los procesos de aprendizaje que estamos teniendo aprovecharlo para que la presencialidad del alumno se transforme. Eso también conlleva transformar nuestras infraestructuras y eso es un tema que me preocupa mucho, tenemos unas infraestructuras basadas en aulas docentes de teoría, en práctica de laboratorio que no están interconectadas que no son flexibles, que no son reconfigurables inmediatamente.

Esto también nos lleva a otra reflexión, no sólo es una cuestión de calidad de nuestra formación como profesores, es una cuestión también de apuesta por la cantidad, con doscientos alumnos en un grupo en primero estás vendido. Si precisamente en primero es dónde los mejores profesores tendrían que tener el contacto con los alumnos en grupos pequeños para poder incorporarlos y es precisamente dónde nadie quiere ir muchas veces porque los grupos son enormes y los alumnos son muy bisoños, se invierte la pirámide el profesor excelente tiende a irse al máster y el último que entra se tiene que ocupar del grupo más complejo y eso genera frustraciones, no es sólo cuestión de voluntad y de inversión, es una cuestión de organización de la propia universidad, eso son elementos que yo creo que la pandemia va a a subrayar más, es una cosa extremadamente interesante conviene debatir y convendría que hubiesen foros de debate aprovechando el impulso, un debate que nos permitiera evolucionar.

Vamos a tener una experiencia este semestre y el que viene que antes no nos hubiésemos atrevido a hacer. Esta situación nos va a llevar a tener unas experiencias que en circunstancias normales la universidad española no se hubiera atrevido a poner en marcha.

Mi vicerrector académico dijo una vez en una reunión una frase que era «en algún momento habría un click que nos hará cambiar de paradigma» él pensaba que el click iba a ser la competencia y al final ha sido la pandemia pero el click se ha producido, nunca sabes de dónde viene pero el paradigma cambia. Yo creo que esto traerá un cambio pero no se como va a ser, ni cómo le sacaremos valor pero el que sepa hacerlo va a tener una ventaja competitiva muy grande.