ADCAM (Asociación de Desarrollo, Comercio Alternativo y Microcrédito) nació en 2005 de la mano de Rosa Escandell, Empresaria, Fundadora de la Empresa Social A Puntadas  y Presidenta de ADCAM y William Kikanae Ole Pere, Líder de su comunidad en Maasai Mara y Director de ADCAM en Kenya.


Rosa Escandell y William Kikanae Ole Pere de Adcam y Rebecca Rippin, TJ OST y Cookpad

El viernes pasado visitaron Torre Juana donde pudimos escuchar su historia tan inspiradora y sentir la pasión que les empuja a realizar los objetivos de ADCAM que son: Desarrollar programas de educación, salud, desarrollo sostenible, microcrédito, comercio justo e igualdad de género y, en definitiva, mejorar situaciones de dificultad en las poblaciones más desfavorecidas del mundo.

Su misión es que es el empoderamiento de la comunidad y la sostenibilidad de las acciones sea una realidad, y han demostrado durante los últimos quince años que su entrega y compromiso para llevar esto acabo no tiene límites.  

William siempre había sentido gran pasión por proteger y ayudar al Pueblo Maasai, cuyos valores principales son la generosidad y el respeto por las personas y el medioambiente y desde muy pequeño comprendió la importancia de la educación y el acceso a ella.

William al lado de la primera “escuela” que fundó

Cuando era un niño, a diferencia de la mayoría de niños del pueblo, él solo quería estudiar y todos los días tuvo que andar descalzo los 20 km que separaban su comunidad de la escuela más cercana. Gracias al empeño y apoyo de su madre, quien no se cansaba de pedir ayuda a amigos y familiares cuando les faltaban recursos e incluso llegó a vender una vaca (la propiedad más preciada de los Maasai), acabó recibiendo la educación que tanto ansiaba.

En aquellos tiempos las mujeres Masai no tenían voz en su comunidad, no podían trabajar, no recibían una educación, no tenían dinero y por supuesto no podían poseer vacas. Cuando sus profesores se dieron cuenta que William era un niño superdotado, le permitieron seguir acudiendo a clase a pesar de no poder pagar la matrícula las pocas veces que los esfuerzos de su madre no cubrían el pago necesario. 

Cuando estaba ya en edad para elegir dónde realizar sus estudios universitarios, la Fundación Michael Jordan le ofreció a él y a otro estudiante keniata la posibilidad de seguir estudiando en los Estados Unidos. Pese a todo, William decidió no ir. Él ya había decidido que nació para ayudar a su pueblo y que su misión en la vida era mejorar el presente y el futuro de su comunidad a través de tres cosas fundamentales:

  • El empoderamiento de la mujer
  • La educación
  • La salud preventiva

Decidió quedarse en su tierra y aprender inglés, para así poder atender a cada vez más turistas que llegaban a la Maasai Mara y explicarles su misión, intentando conseguir apoyos externos para financiar sus sueños de abrir una escuela y empoderar a las mujeres.

Fundó su primera escuela en los años noventa debajo de un árbol cerca de su manyata, utilizando como pizarra la parte lisa del tronco. Así daba clases, hasta que un amigo que conoció durante uno de los safaris que organiza para turistas, le regaló una pizarra que pudo pegar al tronco.

En 2005 Rosa Escandell estaba trabajando para las Naciones Unidas en Nueva York en un programa internacional de cooperación de microcréditos para países en desarrollo. Allí conoció a Wangari Maathai, una Premio Nobel keniata que la invitó a conocer su país y ayudarle a organizar un programa de microcréditos para mujeres.

Durante su estancia, le llamó la embajada de España en Nairobi para preguntarle si podría recibir a un guerrero Maasai que llevaba 10 años acudiendo a Nairobi desde el Mara Maasai para visitar instituciones y pedir ayuda económica para montar una escuela. El día después, un día antes de su vuelta programada a Nueva York, Rosa recibió a William, y este le enseñó una copia escrita de su proyecto. Le explicó que el ejemplo de su madre le había demostrado que si las mujeres de su pueblo tuvieran dinero, los niños estudiarían y la comunidad iría mejor. Rosa no necesitaba mayor convencimiento. Dejó su trabajo en Nueva York, volvió a Alicante para fundar A Puntadas y el año siguiente viajó el poblado de William para convivir con ellos (en una tienda fuera del recinto de la manyata del poblado porque ella no concebía dormir entre vacas nos contó entre risas). Así empezaron codo a codo a construir ese gran proyecto que hoy es ADCAM.


El hogar de Rosa durante su primer año en Maasai Mara

¿Qué es ADCAM hoy?

Tras 15 años de increíble esfuerzo, imaginación, ilusión y duro trabajo por parte de los fundadores, su equipo, empresas y amigos que dan su apoyo a la Asociación, ADCAM ha logrado el milagro con el que soñaba William desde que era niño. Entre sus logros se encuentran:

  • Una escuela para niños con 250 plazas incluyendo un internado con 50 plazas con todo incluído para niños que viven en poblados demasiados lejos para poder ir cada día. Todos los niños reciben una comida diaria, y los internados 3
  • Empresarias Maasai. Las mujeres reciben formación sobre cómo gestionar los microcréditos y desarrollar un comercio sostenible. Hoy las mujeres tienen dinero y.. ”¡Pueden incluso comprar vacas!”  exclama un William emocionado.
  • ADCAM Mara Vision Camp es un alojamiento turístico situado en el área de conservación de Maasai Mara que ofrece una nueva forma de hacer turismo en un lugar privilegiado por su flora y fauna salvaje, presentando a sus visitantes la sabana africana de la mano de auténticos guerreros masai.
  • ADCAM Programa de Salud Preventiva dentro de la comunidad garantizar una vida saludable y promover el bienestar para todos y todas de todas las edades.
  • Un Campamento Solidario que se concentra en proteger, restaurar y promover la utilización sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar de manera sostenible los bosques, combatir la desertificación y detener la degradación de la tierra, y frenar la pérdida de diversidad biológica.

En los terrenos al lado de la Escuela han plantado un huerto ecológico cuyos productos utilizan tanto para los estudiantes y trabajadores de la escuela como los visitantes al Mara Vision Camp. Dada la mutua apuesta por la biodiversidad de ADCAM y Farm45, visitamos el huerto que empezó Cookpad hace casi un año siguiendo los principios de synecoculture, y hablamos de la posibilidad de realizar un proyecto parecido en la Maasai Mara. 


William y Danny probando los productos de Farm45

Muchísimas gracias a Rosa y William por vuestra visita. Confiamos en que no será la última y que un día muy pronto podamos viajar a Kenya  y ayudar, entre otras cosas, a crear la primera Farm45 de Kenya en la Maasai Mara.

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