Manuel Pomares es socio fundador de POMARES ABOGADOS una firma de abogados fundada en Elche en el año 2013, y que actualmente cuenta con sedes también en Valencia y Madrid. La Firma presta servicios de boutique legal a empresas locales, así como a grandes compañías. En tan breve espacio de tiempo ha ostentado la dirección letrada de más de 5.000 asuntos judiciales ante todos los órganos jurisdiccionales españoles (Juzgados, Audiencias Provinciales y Tribunal Supremo) y ha actuado ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

M. Pomares tiene una amplia trayectoria de más de veinte años en litigación mercantil y bancaria. Actualmente está colaborando con 1MillionBot en el proyecto Carina GVA un chatbot para resolver dudas #Covid-19 a empresas, trabajadores y autónomos en la Conselleria de Economía.

Entrevista Manuel Pomares:

Eres de los primeros abogados españoles que se ha interesado por los temas digitales, llevas cinco años colaborando y publicando en el blog derecho y empresa de euroresidentes.com sobre estos temas ¿qué impresión tienes sobre la regulación digital? ¿cómo puede influir la crisis del covid-19?

Vivimos en la época de la hiperregulación. Los estados han visto en las normas una forma eficaz de intervenir y controlar la economía. Lo previsible es que aprovechen esta crisis para aumentar este poder.

El sector digital no es una excepción. Como campo nuevo y emergente, es territorio a conquistar por el regulador. Sin embargo, está por ver si se le puede poner puertas al mar.

Fuiste de los primeros en hablar sobre la necesidad de una normativa que permitiese el desarrollo de la industria de los drones. ¿Crees que el exceso de precaución en la regulación puede suponer un retraso para desarrollo digital? 

El problema que tenemos en Europa en general, y en España en particular, es que la regulación no da prioridad al desarrollo de las nuevas tecnologías y de los nuevos productos o servicios digitales. Cada vez que surge un avance tecnológico, el regulador español y el europeo continental, se preocupan más por proteger derechos de terceros que por facilitar su desarrollo. Efectivamente, un buen ejemplo lo tenemos con los drones. Cuando surgieron, EE.UU. vio en esta tecnología una forma de mejorar la eficiencia empresarial por el ahorro de costes en transporte, una forma de prestar un mejor servicio para usuarios, etcétera. Su regulación se amoldó a este fin de manera primordial. En España, la máxima preocupación fue que el dron no cayera encima de la cabeza de nadie.

«El problema que tenemos en Europa en general, y en España en particular, es que la regulación no da prioridad al desarrollo de las nuevas tecnologías y de los nuevos productos o servicios digitales. Cada vez que surge un avance tecnológico, el regulador español y el europeo continental, se preocupan más por proteger derechos de terceros que por facilitar su desarrollo».

El resultado de esta distinto orden de prioridades es que, como le oí decir a Andrés Pedreño, en Europa tenemos grandes leyes pero ningún grande tecnológico.

La regulación sobre el Covid-19 relativa al confinamiento está causando mucha confusión ¿A qué crees que es debido? ¿Por qué crees que las normas jurídicas no se están trasladando con mayor claridad a la población?

En primer lugar, se trata un hecho extraordinario, al menos, en el último siglo. Ningún país estaba preparado para esta pandemia. Nuestro gobierno ha tenido que enfrentarse a una situación muy grave, con una cifra tremenda de muertos que aumentaba cada día. No es el escenario ideal para legislar. Y máxime si se trata de un gobierno nuevo, recién conformado y con poca experiencia.

A partir de aquí, entiendo que ha existido cierta improvisación. Ha habido varios decretos importantes se han publicado en la noche anterior a su entrada en vigor. El RDL 10/2020 de 29 de marzo que decretó el cierre de la mayoría de empresas, se publicó ese domingo sobre las 21 horas y entraba en vigor al día siguiente, el lunes 30, a primera hora de la mañana. No se me olvidará. En el Despacho tuvimos que coordinar una especie de servicio especial de atención a nuestros clientes.  

¿Crees que serán útiles para las empresas las medidas introducidas por el RDL 16/2020 en el ámbito concursal y societario?

Está por ver. Hay determinadas medidas que proponen agilizar los trámites relacionados con la crisis. El propio Decreto establece una serie de materias que se consideran prioritarias ahora mismo. La reacción de los Jueces de lo Mercantil de Alicante ha sido inmediata. Escasamente cuatro días después de la publicación del RDL, consensuaron una guía de actuación para funcionarios y profesionales.

Hay otras medidas cuya eficacia es dudosa. Un ejemplo es la postergación al 31 de diciembre de 2020 de la obligación del deudor de solicitar el concurso. Más allá de otorgar cierta protección frente al acreedor que quisiera instar un concurso necesario, las ventajas para las empresas son escasas. No libera a la empresa de carga alguna, su pasivo será el mismo ahora que en diciembre (o incluso superior por el efecto perverso que puedan provocar los créditos a bajo interés). Hubiera sido más eficaz, por ejemplo, que se hubiera eliminado la preferencia de cobro que tienen los organismos públicos en el concurso.

Estás colaborando con 1MillionBot en el chatbot Carina GVA un chatbot que informa sobre el gran número de cuestiones relacionadas con la economía, la empresas, los sectores productivos, el trabajo, los autónomos, etc, derivadas de la crisis que ha originado el confinamiento y las medidas económicas tomadas por el Gobierno español y, más específicamente por la Generalitat Valenciana ¿Cuáles son los aspectos en los que se ha centrado tu colaboración?

Precisamente en aportar un poco de claridad a la confusión generada por la maraña normativa. En muchas ocasiones nos limitamos a hacer de “traductores” del lenguaje jurídico contenido en los decretos; en otras, hacemos interpretación y análisis del contenido. Al nacer, Carina atendía principalmente a personas preocupadas por cuestiones de salud. De acuerdo con su coordinadora, Raquel Pomares, pensamos que Carina podría solventar también algunas dudas legales básicas.

Fue nuestra manera de colaborar y aportar nuestro granito de arena en esta crisis. En el Despacho éramos sensibles al tema, pues una empleada de nuestra oficina de Madrid resultó contagiada por el covid-19. Afortunadamente se recuperó y hasta pudimos celebrar Sant Jordi con los sanitarios que la atendieron, regalándoles 100 libros y 100 rosas. Fue muy emotivo.

Las nuevas tecnologías lo están transformando todo. Los chatbots, el ‘big data’ y la inteligencia artificial pueden realizar de forma muy eficiente muchas de las tareas de jueces y abogados. ¿Los robots abogados son un desafío o suponen una oportunidad?

Una oportunidad que supone un desafío apasionante. Personalmente no lo veo como una amenaza. Esto último es lo que pensaban los luditas respecto a las máquinas de la revolución industrial del siglo XIX. Debemos ver a los robots como  “lawyer enhancing” y no “lawyer replacing”.

Aunque el Legal Tech avanza a pasos agigantados, nuestro sector está en la prehistoria de la tecnología. Por eso precisamente, el potencial es enorme.

Con todo lo que está pasando ¿Cómo ves la situación la situación a corto plazo para las empresas? 

Evidentemente se avecinan tiempos convulsos y difíciles. Por tanto, será una época de cambios. Últimamente estoy recordando una frase que escuché a uno de los grandes e históricos empresarios de la provincia. Fue con ocasión de la anterior crisis de 2008. Me dijo entonces: “Los tiempos que vienen no son más difíciles que otros que hemos vivido los empresarios. Simplemente serán diferentes. Y por tanto, hay que hacer cosas diferentes” La sentencia final fue: “Son tiempos para audaces.”

¿Cómo crees que la tecnología y el derecho pueden ayudar a las empresas en esta situación de crisis?

En el ámbito del derecho empresarial, los despachos de abogados estamos obligados, no sólo a seguir el rebufo tecnológico de nuestros clientes, sino a aportar soluciones que les mejoren su día a día.

La convocatoria por correo electrónico y posterior celebración on line de la junta de socios, los smart contracts, la firma electrónica, la nube, las herramientas de gestión documental, las reuniones virtuales son ya realidades que suponen un mejor servicio legal para las empresas. Pero lo que queda por venir es impresionante. Pronto oiremos hablar en España de “legal prediction”, revisión automática de contratos, oferta de servicios jurídicos a través de marketplaces como Amazon, etcétera.

En el ámbito judicial las posibilidades son vastísimas. Podría servir para hacer frente a la ingente litigiosidad generada, por ejemplo en derecho bancario, donde se repiten sentencias similares en supuestos de hecho idéntico, eso sí, tras un proceso largo. Esto es carne de cañón para la IA.

Entonces, ¿crees que veremos “jueces robot”?

Sí, de hecho, en Nueva York ya hay un robot que revisa multas de tráfico, como antes lo hacía una persona. Pero el mejor ejemplo se encuentra en China. Desde el año 2017, en Hangzhou funciona la primera “Internet Court” para resolver conflictos relacionados con cuestiones digitales. El éxito es tal que ya se han implantado dos tribunales virtuales más en otras dos ciudades. Han resueltos centenares de miles de conflictos.

En España, como en la mayoría de países de Europa, tardaremos mucho más. Sin embargo, la crisis del coronavirus puede acelerar algún proceso de implantación tecnológica en la Justicia. Un ejemplo: acaba de celebrarse en España el primer juicio telemático. Se trataba de una vista de medidas cautelares en un asunto de familia en Barbastro. En la sala de vistas sólo se encontraba la juez y la funcionaria, mientras que la fiscalía y los abogados de las partes intervinieron on line desde casa.

Sois un despacho especializado en derecho mercantil y bancario. ¿Cómo estáis enfocando esta crisis? ¿qué estáis haciendo en Pomares Abogados para ayudar a vuestros clientes?

Ahora mismo la mayoría de las empresas están preocupadas por su tesorería. La máxima que rige ahora mismo es “cash is king”. Nuestra labor aquí es ayudar a dotar de recursos esa caja. Nuestro trabajo se está centrando en la revisión de contratos y la posible aplicación de la famosa “rebus sic stantibus”, las refinanciaciones bancarias y reestructuraciones, la previsión de impagados y su recobro, además, claro, de la asistencia en materia concursal.